Noventa años de rojo y negro

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Noventa años de historia (Fuente: CD Mirandés)

Tal día como hoy del año 1927 nacía el Club Deportivo Mirandés. El crecimiento de la entidad ha ido en aumento en la última década, aunque ya antes se vivieron momentos gloriosos entre los aficionados rojillos. También dolorosos como el famoso ‘Langreazo’ que siguen recordando los más veteranos del lugar.

La semilla del actual Mirandés se plantó en Lemona. Aquella fase de ascenso será recordada por su dramatismo hasta el último segundo. El conjunto mirandesista que dirigía Peio Bengoetxea perdió en sus dos primeros compromisos ante Huesca y Tropezón. El ascenso parecía imposible, pero el equipo se abonó al sufrimiento extremo. Cuatro triunfos consecutivos certificaron el sueño, tres de ellos en el tiempo de descuento.

Once inicial que logró el ascenso ante el Lemona. Se homenajeó a la voz de Anduva Milagros Oquina

Vizcaínos y mirandeses se iban a jugar el ascenso a una carta. Al Lemona le valía incluso un empate. Cinco autobuses se desplazaron el 22 de junio de 2003 a tierras vascas. Julen puso en ventaja a los visitante, pero Oxel igualó la contienda. En la prolongación del choque, Chusma ejecutó de manera magistral una falta que hizo que la hinchada estallase de alegría. Todo se decidiría en Anduva donde el tanto postrero de Iván Agustín desató la locura.

Cinco temporadas en Segunda División

Fueron pasando los años y el club fue creciendo con altibajos. De nuevo se descendió a Tercera División pero, tras varias campañas de intentonas frustradas, el equipo retornó a la división de bronce de la mano del entrenador mirandés Julio Bañuelos. La directiva que encabezó Félix Pipaón profesionalizó al Mirandés tanto deportiva como administrativamente.

La cumbre de la pirámide se coronó con el ascenso a Segunda. Carlos Pouso confeccionó una plantilla comprometida y de auténticas garantías, que incluso tuteó a clubes de la máxima categoría en la Copa del Rey. Cinco temporada consecutivas lleva el Mirandés en el fútbol profesional compitiendo ante grandes ciudades como Zaragoza, Elche, Oviedo o Córdoba, entre otras.

La situación es delicada puesto que la escuadra rojilla ocupa el farolillo rojo de la clasificación; pero mientras hay vida, hay esperanza y a ello se deben aferrar todos los aficionados. Los jugadores, cuerpo técnico y Consejo de Administración necesitan del apoyo incondicional de los suyos más que nunca. Todavía es posible y ante el Sevilla Atlético habrá una nueva final en Anduva como ante el Lemona.