“Jugaría el domingo porque la camiseta rojilla es mi vida”

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Pablo Infante transformó la pena máxima en el Estadi Balear (Foto: Josu Izarra)

Fue y será historia del Mirandés por los siglos de los siglos. Marcó una época en el club rojillo al que siempre llevará en su corazón. Pablo Infante y sus compañeros consiguieron el ascenso del equipo a Segunda División. Algo que podría repetirse siete temporadas después en el mismo lugar: Palma de Mallorca. Ya retirado de la vida deportiva, ahora trabaja como administrativo en la capital burgalesa.

Se acerca la hora del encuentro, los nervios afloran pero en aquella época, ¿cómo se vivió ese momento?: “He visto vídeos de aquel partido y se me pone la piel de gallina al rememorar cosas bonitas. Recuerdo que la ciudad estaba engalanada con banderas del Mirandés y había mucha ilusión en la ciudad. Fue una semana espectacular”.

Un ascenso de categoría no sólo es importante para el propio deporte mirandés sino también para toda una ciudad: “Lo hablaba esta semana con un amigo de Ponferrada. Allí se cerraron muchas minas y hay una alta tasa de paro. No sólo lo ven como ese sentimiento que aflora por subir sino también por la repercusión económica que puede tener. En Segunda se mueve más dinero. Es una alternativa más a un área de negocio para Miranda o El Bierzo”.

Aquel equipo de hace siete temporadas hizo historia. Está al alcance de muy pocos o de ninguno en la actualidad alcanzar las semifinales de Copa siendo un club de Segunda B y ascender de categoría. Por eso, lo que está haciendo este Mirandés también es digno de alabar: “Con respecto a mi época he de decir que si escribes un cuento no sale tan bonito. Fue un año redondo formado por gente increíble. El Mirandés actual está haciendo un temporadón. Los play off son muy complicados y más habiendo quedado tercero en la liga. Ojala la historia del club se vaya haciendo más grande”.

Estoy convencido de que se pondría la camiseta rojilla este domingo sin dudarlo: “Por supuesto. Es la camiseta de toda mi vida y con la que me siento más identificado. Ahora se ven las cosas de otra manera. Antes lo disfruté como jugador y ahora como aficionado. La adrenalina y la motivación es totalmente diferente a cualquier otro partido. A todo el mundo le gustaría jugarlo”.

Lanzó un penalti que supuso el ascenso y además en el momento más decisivo del partido: “Recuerdo cuando el árbitro señaló el punto de penalti. En ese instante ya estaba pensando donde lanzar. Estaba nervioso, aunque a mi siempre me ha gustado la presión. No me echaba para atrás. Era una forma de motivarme”.

¿Con qué gol se queda de todos sus años en el Mirandés?: “Por importancia con el del ascenso. No es un gol bello, pero me quedo con él por lo que supuso. Como bello me quedaría con el que marqué en mi primer partido ante el Becerril. Lo metí desde el centro del campo. Fue el preludio de una carrera muy bonita en un club al que quiero mucho”.

Ahora el resultado es incluso mejor que el que logró aquel equipo en el choque de ida, pero hay que mantener los pies en el suelo porque esta temporada se han producido grandes remontadas: “Es un resultado muy bueno. Si marcas un gol prácticamente estás en Segunda División porque no veo probable que puedan meterle al Mirandés cuatro goles, pero los play off los carga el diablo. Creo que los jugadores están mentalizados para ello”.

Pablo Infante ya no está en activo. Cuando estaba en Miranda compaginaba el fútbol con el trabajo en el banco, pero creo que ahora su vida ha cambiado por completo: “Cambié del sector bancario al financiero. Ahora trabajo en la Administración Pública. Estudié una oposición y mi idea siempre fue trabajar en Burgos. Me planteé la opción de estudiar y tuve la suerte de aprobar. Ahora trabajo en el Ayuntamiento y estoy muy feliz”.

Fuente: Miranda es Deporte