“Siempre me ha llenado entrenar y competir, pero también ver cómo un alumno llega a lo máximo”

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'Gele' atendió a Miranda es Deporte en su propio domicilio

Ángel Carlos Pérez ‘Gele’ hace un repaso a su trayectoria deportiva. Se inició a los 17 años en el mundo del taekwondo y desde entonces no ha parado de cosechar éxitos, tanto personales como de sus alumnos en el Club Taekwondo Gele.

En Miranda nació un gran deportista y el nombre de la ciudad siempre ha estado muy presente en cada uno de los logros de ‘Gele’: “Empecé a los 14 años a hacer artes marciales, pero a practicar taekwondo a los 17. Me tenía que desplazar a Vitoria y estaba federado por Álava, pero allí todos me conocían por el mirandés. Para mí, llevar el nombre de mi ciudad ha sido como llevar a lo más alto el nombre del taekwondo. Siempre llevó a todos los sitios la bandera de Miranda”.

¿Cómo recuerda sus inicios en el taekwondo?: “Como a muchos jóvenes en aquella época, me picaron las películas de Bruce Lee. Ver cómo trabajaba las técnicas de pie y el manejo de los nunchakus. Tuvimos la posibilidad de que Kim Gwang Il, que luego fue mi maestro, diera clases en Miranda, pero cuando quise empezar en su gimnasio se desplazó a Vitoria. Con 17 años no tenía coche y era una odisea ir a una clase de taekwondo”.

No le quedó otro remedio que usar transporte: “Iba y volvía en tren. Perdía unas 7 horas, pero la motivación día tras día era la ilusión de ir. Después los martes y los jueves me marchaba a lo que es ahora el Albergue Fernán González y allí me tiraba todas las tardes con mis nunchakus de madera. Si fallabas, hacían bastante daño (risas). Y los sábados y los domingos subía al monte de los Sagrados Corazones donde me reunía con varios artistas marciales de otras disciplinas. Si extrapolamos eso a la actualidad, sería lo que ahora hacen los niños con los móviles que están todo el día enganchados. Antes vivíamos las 24 horas para el deporte”.

Toda una vida dedicada al taekwondo

¿Cuál fue su primera competición?: “Lo recuerdo como si fuese ayer. El primer campeonato fue en 1980, el Campeonato de Álava Júnior. Llegué a la final y me ganó otro compañero de Miranda, Fernando. Creo que ese recuerdo es el que me motivó. Me dije a mi mismo que tenía que seguir entrenando. Mi mente siempre ha sido ganadora. No me gusta perder ni a las canicas. Al año siguiente ya quedé campeón. Cuando ese día llegué a mi casa con la medalla, mi madre ni la miraba. Solo me miraba a mí. ¿Te han hecho algo? ¿Tienes alguna lesión? Su preocupación siempre era saber si me habían hecho daño”.

Ha participado en dos Campeonatos del Mundo, varias citas europeas… Tiene muchas batallas que contar a sus alumnos: “Suelo hablar con ellos. Muchas veces piensan que los triunfos se consiguen de la nada. Les comento las horas que hay que entrenar y el tiempo que vamos a perder sin ver a los amigos o la familia. Estar a un nivel alto es muy duro. Les traigo siempre las medallas y les explicó qué sucedió.

Conquistar una medalla internacional está al alcance de muy pocos elegidos: “Cuando participé en los dos mundiales, estaba como en una nube. Era impresionante ver tanta gente e ir pasando las rondas clasificatorias. En Canadá solo competí en combate, pero en Irlanda participé en cuatro disciplinas. Mi hijo me vio competir por primera vez. Comencé con los pumses en individual donde quedé campeón, después pasé a la categoría de tríos. Volví a ganar. Luego a pumses musicales donde me ganó un brasileño por solo una décima en la final. Y lo último que realicé fue el combate. También conseguí la victoria. Me colgué tres oros y una plata que le di a mi hijo en el podio. Emocionalmente no cambiaría nada por lo que viví en Irlanda. Fue único”.

‘Gele’ muestra orgulloso el León de Oro de la ciudad

Acaba de recibir el Gran Premio Mundial Gold Belt GM Diegoache 2020, que reconoce a los mejores Maestros de las Artes Marciales: “Es un orgullo, pero si me das a elegir entre todos los que he recibido, me quedo con los Leones de Oro de la ciudad. Es lo máximo. También guardo el recuerdo de mi segundo Campeonato de España de Policías y Bomberos que gané en Miranda en el año 2007. Por desgracia mi hermano estaba ingresado en el hospital con un cáncer de pulmón. Estaba terminal, pero seguí adelante con la organización”.

Sin duda, el momento más duro de su carrera: “Le hice la promesa de que el campeonato no se suspendería pasara lo que pasara y que lo ganaría para él. Y así fue. El mismo viernes, cuando comenzaron a venir los equipos, mi hermano Jose falleció. No se lo dije a nadie. Solo lo supieron en ese momento tres personas contadas. Organicé todo y a la vez competí. Gané todos los combates mientras le enterraban. La alegría no era alegría porque por dentro sentía una gran pena”.

¿Uno se siente más orgulloso siendo preparador, inculcando todo lo que ha aprendido, o de la etapa como deportista?: “Es como cuando dices a quién quieres más, si a papá o a mamá. Siempre me ha llenado entrenar y competir, pero también ver cómo un alumno llega a lo máximo. Marta Domínguez, Judit (Martínez) que quedó campeona de España, o ahora en la actualidad con los hermanos Mikel y Jon (Fernández). Siempre han estado a un nivel altísimo. Eso te llena de orgullo”.

Creo que como dirigente del Club Gele le sucede lo mismo: “Hemos organizado campeonatos de España o torneos internacionales y se te llenan los pulmones de satisfacción. Los equipos de Corea llevan viniendo a Miranda desde el año 97. La propia Federación me dice que ellos no les pueden traer nunca. Quizá sea porque no tienen los contactos. Yo tengo la suerte de tenerlos con diferentes personas las veces que he viajado a Corea. Espero que sigan viniendo y dediquen a los mirandeses todas las acrobacias que hacen. Por eso son los mejores del mundo en taekwondo”.

Fuente: Miranda es Deporte